lunes, 28 de febrero de 2011

Se aprobó el Matrimonio Igualitario


            Para TEA
15/07/2010


La realidad deja de ser insólita en el Senado

Ayer se logró algo insólito: alcanzar la mayoría en el Senado para lograr hacer ley el matrimonio gay con posibilidad de adopción. Insólito porque la cámara alta es tradicionalmente conservadora; insólito por tener muy pocos antecedentes en el mundo; insólito por unificar en su voto a bloques diversos de forma transversal; insólito porque la Iglesia Católica, uno de los sectores más poderosos del país (y del mundo), se opone con mucha fuerza.
     Antes de ayer una multitud se agrupó frente al Congreso para reclamarle a los senadores que votaran por un derecho a casamiento y adopción reducido a la heterosexualidad. Ayer, sectores de izquierda del kirchnerismo y de la oposición, junto a organismos que respaldan los derechos de los homosexuales se nuclearon masivamente, insólitamente unificados en un reclamo.
     Crispación es una palabra que viene apareciendo mucho, exageradamente tal vez, en los principales diarios nacionales, acusando al Gobierno Nacional de buscar conflicto, “la lucha de clases”, el enfrentamiento entre sectores; pero en una mirada rápida se pueden delinear fácilmente dos cuestiones principales: la primera es que siempre que haya intereses opuestos va a haber confrontación; la segunda, que lo más agresivo que se ve en la política actual es lo sistemático, descalificativo y malintencionado de la derecha opositora, los medios concentrados de comunicación bajo el ala del señor Magneto, el cardenal Bergoglio, el rabino Bergman, y las patronales como la UIA, la AEA, la CRA o la Sociedad Rural.
     En ese sentido, un debate de tanta trascendencia cultural como lo es el que dos personas del mismo sexo puedan casarse y adoptar hijos, representa un quiebre político-social. Peronistas y radicales, comunistas y socialistas, kirchneristas y opositores, cristianos y ateos, de un lado y del otro en casi todos los temas que se debaten en Argentina, se han unido en un solo puño para dar un paso adelante en la libertad y la democracia.
     La Iglesia retrocedió algunos casilleros en su influencia política. “Dos homosexuales no pueden criar un hijo normalmente heterosexual”, dicen sus voceros. Pero por qué a la inversa no sucede, se puede preguntar cualquier persona utilizando sus mismo conceptos retrógrados, si la inmensa mayoría de los “putos y lesbianas” vienen al mundo luego de una relación “normal”, y en general, del seno de una familia “tradicional”. Hoy el país avanza un paso más contra la imposición hegemonista y autoritaria de unos sobre los diferentes. Bienvenido entonces el matrimonio igualitario a nuestra patria.


Por Matías F. Nielsen
Corregido por Graciela Ramos

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