martes, 22 de febrero de 2011

Multitudinaria marcha por la Noche de lo lápices 23/09/2010 / / / Nota color

Para TEA
23/09/2010


Multitudinaria marcha por la Noche de lo lápices
Los cantos, el niño y la historia que se hace presente
Otro 16 de septiembre pasa con miles y miles de estudiantes secundarios, universitarios y trabajadores recordando a los héroes que fueron secuestrados y torturados por la dictadura hace 34 años en La Plata.


Droga, sexo, calle, vagancia, desinterés, vandalismo… esas son algunas de las palabras que se le pueden llegar a ocurrir a una persona de mediana edad que consume televisión, radio y diarios como el promedio de la sociedad. Ésto no es casual, hace 34 años secuestraron a 10 pibes que reclamaban por un boleto, pero ni eran 10 ni sólo pedían un boleto. “Éramos estudiantes secundarios que luchábamos por un mundo más justo y por una sociedad más democrática, el boleto era la excusa para repudiar a los milicos que se venían con todo”, cuenta Emilce Moler, una de las 4 sobrevivientes de aquella noche.
     En homenaje a los desaparecidos esa noche que hoy recordamos como La noche de los lápices, se organiza año tras año cada 16 de septiembre en numerosos rincones de la Argentina. Este año, particularmente no fue sólo una marcha conmemorativa sino que se dio, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de uno de los principales y más fuertes movimientos contra el Jefe de Gobierno Mauricio Macri y en defensa de la educación pública y gratuita.
      Con casi 50 escuelas están tomadas en reclamo por condiciones dignas de cursada los jóvenes de la Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios (CUES) encabezó la impresionante marcha que desbordó por varias cuadras la Avenida de Mayo. Carteles contra Macri, la tan repetida como sentida “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán acabar con la primavera”, o “Defendamos la educación pública”, eran las consignas más vistas. Parejas, grupitos de amigos y familias esperaban a que los miles y miles de “compañeros” lleguen a la Jefatura de Gobierno porteña, y cuando la marcha estaba a una cuadra, se escucha ya las voces alzadas de quienes coreaban: “la educación del pueblo no se vende, se defiende”. De repente, se escucha una voz finita entre todas las demás, y es increíble, un niño de tan sólo 4 o 6 años le explica a su joven madre que todos teníamos que estar juntos defendiendo la escuela. Mientras el muñeco de Mauricio se prende fuego, las ideas fluyen y una queda: No sólo no pudieron acabar con la primavera, cada vez hay más flores en nuestro país.
Matías F. Nielsen

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