Para TEA
23/09/2010
Multitudinaria marcha por la Noche de lo lápices
Los cantos, el niño y la historia que se hace presente
Otro 16 de septiembre pasa con miles y miles de estudiantes secundarios, universitarios y trabajadores recordando a los héroes que fueron secuestrados y torturados por la dictadura hace 34 años en La Plata.
Al pensar en un joven, droga, sexo, vagancia, desinterés, vandalismo son algunas de las palabras que se le pueden aparecer en la mente a una persona de mediana edad que consume tantos medios masivos de comunicación como el promedio de la sociedad. Hace 34 años secuestraron a 10 pibes que reclamaban por un boleto, pero ni eran 10 ni sólo pedían un boleto. “Éramos estudiantes secundarios que luchábamos por un mundo más justo y por una sociedad más democrática, el boleto era la excusa para repudiar a los milicos que se venían con todo”, cuenta Emilce Moler, una de las 4 sobrevivientes de aquella noche. Todo ésto no es casual, pensando en estos jóvenes algunos sectores del poder criminalizan y desprestigian a la juventud. “Para ellos, mejor reos que organizados y con un proyecto político”, reflexiona Emilce.
En homenaje a los desaparecidos esa noche que hoy recordamos como La noche de los lápices, se organiza cada año la marcha del 16 de septiembre. Este año en la Ciudad de Buenos Aires no fue sólo una marcha conmemorativa sino que se dio en el marco de uno de los principales y más fuertes movimientos contra el Jefe de Gobierno Mauricio Macri y en defensa de la educación pública y gratuita.
Con casi 50 escuelas tomadas en reclamo por condiciones dignas de cursada, los jóvenes de la Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios (CUES) encabezaron la impresionante marcha que desbordó por varias cuadras la Avenida de Mayo. “Educación para pocos es Pro”, la tan repetida como sentida “podrán cortar todas las flores, pero no acabar con la primavera”, o “defendamos la educación pública” eran las consignas más vistas. Parejas, grupitos de amigos y familias que esperaban a que los miles y miles de “compañeros” lleguen a la Jefatura de Gobierno porteña, comenzaron a escuchar las voces alzadas de quienes coreaban recién cuando la marcha estaba ya a poco más de una cuadra. A medida que la columna se acercaba, el murmullo se transformaba en canto desgarrado: “La educación del pueblo no se vende, se defiende”, era lo que emanaba de las gargantas. De repente, una voz aguda y suave apareció entre todas las demás, desde abajo, transformando lo asombroso en increíble. Un niño de tan sólo 4 o 5 años le explica a su joven madre que todos teníamos que estar juntos defendiendo la escuela. Mientras el muñeco de Mauricio era prendido fuego por militantes kirchneristas, los opositores se separaban para marchar a la Casa Rosada. Muchas ideas fluyeron, pero una quedó: no sólo no pudieron acabar con la primavera sino cada vez hay más flores creciendo en esta Patria
Matías Nielsen
Taller II - 2ºD – TT – TEA
23/09/2010
Con casi 50 escuelas están tomadas en reclamo por condiciones dignas de cursada los jóvenes de la Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios (CUES) encabezó la impresionante marcha que desbordó por varias cuadras la Avenida de Mayo. Carteles contra Macri, la tan repetida como sentida “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán acabar con la primavera”, o “Defendamos la educación pública”, eran las consignas más vistas. Parejas, grupitos de amigos y familias esperaban a que los miles y miles de “compañeros” lleguen a la Jefatura de Gobierno porteña, y cuando la marcha estaba a una cuadra, se escucha ya las voces alzadas de quienes coreaban: “la educación del pueblo no se vende, se defiende”. De repente, se escucha una voz finita entre todas las demás, y es increíble, un niño de tan sólo 4 o 6 años le explica a su joven madre que todos teníamos que estar juntos defendiendo la escuela. Mientras el muñeco de Mauricio se prende fuego, las ideas fluyen y una queda: No sólo no pudieron acabar con la primavera, cada vez hay más flores en nuestro país.
Por Matías F. Nielsen
Corregido por Gabriela Ramos
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